EntrevistasMagazineNo. 1

Caminando con el Hombre Orquesta: Andy Mountains

Viviendo el punk errante.

Episodio 2. Formemos una banda.

El camino de Andy Mountains tomó diferentes rumbos, siempre creando, siempre disperso. Colaboraba con agrupaciones que marcaron un hito sonoro en la década pasada: Los Negretes y Nos Llamamos. Sin embargo, todavía no encontraba la atmósfera justa para explotar. Como muchos, el refugio recayó en los amigos cercanos y surgió uno de los proyectos más coloridos que vimos en la capital del país.

“Con Andy Mountains  [el grupo] me tocó intentar ser líder o algo así, junto con Pepe. Era la banda de la prepa. Cuando veo a la distancia aquel momento, no estaba tan consciente de mi propia fuerza y de por qué tendría que ser fácil. Al final fue bastante sencillo colocar un par de sencillos en la radio; era fácil generar conciertos, las puertas se abrían con relativa sencillez. Había una ignorancia del privilegio de lo que estaba pasando en ese momento, teníamos el oído de Rulo, Wakks y de músicos que querían tocar con nosotros”. 

Las bandas son como parejas, era como mi novia de la prepa y parte de mi familia. – Andy Mountains

Con un solo EP, Andy Mountains comenzó a sonar en la radio de la capital del país, apareció en diversas entrevistas en medios y logró colocar un single entre las 105 canciones más importantes del  año de la estación de radio pública Reactor 105.7  Todo ¡en cuestión de meses! En 2012, tenían las puertas del éxito a su alcance y la prensa se preguntaba si grabarían un disco de larga duración, que demostrará que eran más que un colorido y hermoso single llamado “Tahoma 32”.

“Tener una banda es tener una empresa que es tu familia, nace de una intención en tu cuarto con la intimidad que te dan tus amigos. El producto final es una experiencia que das a la gente para transportarlos hacia otro mundo con una canción. En esa etapa, Pepe ayudaba mucho a que las cosas estuvieran bien hechas, era muy bueno siendo la defensa del auto en que se convirtió la banda. Trabajar en equipo es muy difícil y en ese momento, yo no era nada bueno. No se pueden forzar las cosas, llegan por su propio peso.”

Justo en su momento más interesante, la agrupación decidió desintegrarse y decir adiós de los escenarios. Una historia bastante común en la escena independiente nacional, pero que sin duda marcó los proyectos futuros de Andrés. Le dio la fuerza para abrazar nuevas experiencias que quizá no se atrevía a experimentar. Poco tiempo después intentó mostrar un lado más maduro y complejo dentro del pop folk capitalino.

Qué chinge su madre el mundo, qué no saben que nos vamos a morir – Cardomomo, A.Mountains

El disco ‘Y mi oficio es arder’, representa el final de la pubertad de los cuatro integrantes que formaron A. Mountains. No solo en el aspecto visual, también en a forma de producir sus presentaciones en vivo. Un paso hacia el frente que no terminó de cuajar, quizá porque la relación entre sus integrantes ya presentaba fracturas, tal vez porque era justo el momento de crecer y apostar por hacer música o morir en el intento.

El final llegó tan rápido que, no permitió que los medios y el público terminarán de digerir el disco tan bien logrado que tenían enfrente. Un trabajo impresionante, que visualizaba un futuro mucho más complejo para el proyecto, alejado del éxito fácil de la vena infantil y atreviéndose a explotar nuevas fronteras sonoras.

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Gus Galván

Chilango inverso, workaholic declarado y fan de la música. Estudié en la FCPyS de la UNAM y después una Maestría en Periodismo Digital por la UDG. Amo el fútbol.

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