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Intenté ver un anime por la vía legal y …

Las odisea de consumir audiovisuales orientales en México.

Después de acabar con diversas series live action decidí darle la oportunidad al anime. Me confieso, tengo más de 8 años sin acercarme al género. Desde la épocas de “Caritele” y las primeras temporadas de Dragon Ball, ninguna de las obras de animación oriental llamó mi atención. Hasta que encontré una “bolita amarilla” en mis sugerencias… 

“Assassination classroom” llamó mi atención por la portada y una rápida búsqueda en Wikipedia. Al ver que contaba con dos temporadas y un final concluyente puse manos a la obra. Gracias al servicio de Amazon Prime Video disfrute de la primera temporada sin sobresaltos, hasta que pones atención al desfase entre audio y subtítulos en español. #Fail 

Hice a un lado el problema y seguí devorando cada episodio de la historia de “Koro sensei” y el grupo de alumnos que tiene que asesinarlo antes de finalizado el curso escolar. Después de 10 episodios, la falta de sincronía entre audio y subtítulos ¡en serio es un problema! Puse una sugerencia en servicio al cliente de la cual todavía no tengo respuesta… La vía legal para ver un anime comenzaba a apestar. El golpe mortal fue ¡que no tenían disponible la segunda temporada del anime! #MegaFail

Pantalla de Amazon Prime Video

El éxito del anime en México.

El anime tiene una fuerte historia con los televidentes mexicanos. Desde la década de los setentas ya tenían presencia en la televisión pública con series como Astroboy, Heidi y  Mazinger Z. A mediados de los ochentas y hasta entrada la década de los noventas la animación japonesa explotó en la televisión mexicana. Candy Candy, Sandybell, Bell & Sebastian y Remi sentaron las bases del melodrama animado por excelencia. Seguidos de la ola de batallas, mensajes filosóficos, honor y mechas que dejaría Robotech, 

El pico de éxito llego con cuatro series que engancharon a la niñez mexicana: Dragon Ball, Sailor Moon, Supercampeones y Los Caballeros del Zodiaco. Un boom impresionante que llegó acompañado de juguetes de acción, álbumes de estampas y estrenos de cintas en salas comerciales. Después la llama perdió fuerza y el éxito terminó en el underground de los bazares y plazas especialidades… En mano de los otakus mexicanos. 

Datos de KEM Media, distribuidor de anime para el mercado latino, mencionan que obtuvieron ganancias por 767.6 millones de yenes durante 2017 (poco más de 130 millones de pesos al tipo de cambio del día de publicación del artículo). En México las cintas distribuidas por la misma empresa generaron más de 25 millones de pesos en taquilla durante el mismo periodo. En particular  tres lograron más de 100 mil asistentes: Sword Art Online: Ordinal Scale, Your Name y Una Voz Silenciosa. ¿Entonces por qué es tan complicado ver una serie por la vía legal? 

Spoiler alert: los derechos de distribución internacionales.

via GIPHY

Crunchyroll y los mercados de nicho

En 2006 nació Crunchyroll como plataforma para que los usuarios subieran y compartieran videos. Para 2008 cambiaron su modelo de negocio para convertirse en una plataforma de streaming de anime con más de 100 millones de dólares en ganancias directas para los estudios y productores de animación. Sin embargo, aunque cuenta con la biblioteca dominante en el mercado: no tienen todo y dicen los otakus que tampoco tienen lo mejor. De todos modos me registré en la prueba gratuita y busqué la segunda temporada de “Assassination classroom”. Tampoco la encontré.

Las series más populares o de mayor afinidad al mercado internacional tienen espacio en Crunchyroll. Netflix y Amazon Prime integran poco a poco más ofertas de animación japonesa a su oferta fija, sin llegar a ser prioritaria y fundamental en el grueso del público. Aunque cada vez es más popular y comercialmente aceptado en el mercado occidental, solo aquellas historias que pasan los estudios de mercado pertinentes logran ser negocio para los distribuidores y plataformas de streaming, sobre todo las que no son de nicho. 

Entonces entendí que la historia de una clase de secundaria que aprende a asesinar a su profesor no sería bien visto en el mercado mexicano. Sin embargo en el mercado norteamericano tuvo un éxito moderado y distribuido en canales de paga de mano de Funimation… Parece que los vecinos del norte son más abiertos al tema. 

Los derechos de retransmisión de una serie de anime suelen tener demasiados intermediarios además de encontrarse fragmentados regionalmente. Ahí radica la dificultad para disfrutar un anime cualquiera de forma legal. Salvo los éxitos consumados (como Dragon Ball Super) encontrarse una serie por casualidad y seguirla resulta toda una odisea. 

via GIPHY

El camino del guerrero para ver Assassination classroom.

Después de buscar una vía legal y tras desechar la idea de ir a la Friki Plaza a conseguir la segunda temporada en el comercio informal decidí acercarme a una amistad otaku. “Todo lo encuentras en Facebook” me dijo Sarai por Facebook Messenger y después me explicó, “existen diferentes fanpage y grupos donde pasan anime, el que buscas no es tan popular sin embargo seguro lo encuentras”.

Después de agregarme a un grupo de Facebook con más de 1 millón de miembros, me tomó menos de 2 horas conseguir mi objetivo: toda la segunda temporada de la historia de Koro Sensei subtitulada al español, sin censura y al alcance de mi smartphone. Cuatro días después pude llorar el final de la historia de los alumnos de la clase 3-E. La piratería ganó de nuevo.

“Esos piratas que para muchos estaban decididos a destruir la industria”, Hiroaki Saiki, líder de distribución global de TV Tokyo en referencia a su primer acercamiento con Crunchyroll en 2008. 

Son muchos los problemas que enfrente la distribución legal de anime en nuestra región, sin contabilizar los de un mercado tan atractivo y complejo como el mexicano. Los costos de traducción, subtitulado y distribución en muchos casos no logran costearse y la inversión se pierde. Cartoon Network experimentó en carne propia con una barra de anime que tras un corto periodo salió del aire con el pretexto de bajas audiencias y poca ganancia por distribución y comercialización secundaria. 

Latinoamérica en manos de los fans

Para todo fanático del anime depender de la piratería no resulta tan cómodo como pudiera parecer. En el mismo grupo de Facebook conocí aficionados que, aunque apreciaban acceder a contenidos que no cubrían las plataformas de streaming, también evidenciaban las carencias del modelo: distribución en HD demorada, exceso de anuncio en portales de anime ilegales y subtitulaje realizado por fanáticos con problemas de traducción. No todo lo que brilla es oro, pero para muchos casos es el único camino posible. 

En el caso de América Latina, la piratería suele ser el único camino viable para el consumo a menor escala de anime especializado o de poco éxito en la cultura occidental. Aunque la industria de la animación japonesa es una de las más fuertes en el mercado global, las historias, personajes y contextos filosóficos abren una brecha para el mercado masivo latinoamericano. Dejando parado a miles de consumidores que aprovechan las convenciones locales para adquirir material legal en idioma español. 

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Gus Galván

Estudiante de la Maestria en Periodismo Digital en la UdG. Egresado de FCPyS UNAM (te extraño "Perro Polakas") Chilango inverso y workaholic declarado.

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